25 años de Fastener SRL
CUMPLIMOS UN CUARTO DE SIGLO EN EL RUBRO. CRECIMIENTO, DESAFIOS, ESTRATEGIA Y PROYECTOS DE UNA EMPRESA CON MUCHA MÍSTICA

Javier Luna (54) y Emilio Dalvit (55) saben que la fórmula del éxito incluye mucho trabajo, paciencia, apostar al crecimiento sustentable y leer las coyunturas con frialdad. Esa visión fue la que desde el principio marcó los pasos de FASTENER S.R.L., la bulonera que ambos fundaron hace 25 años y que hoy es sello de calidad en el rubro. Cuando arrancaron con el proyecto, allá por el año '91, eran solo dos personas, alquilaban un local de 200m2 y se limitaban a comprar y vender productos; hoy, instalados en un predio industrial de 3.000m2, cuentan con más de treinta empleados, una fábrica propia y confían en expandirse. Intimidad, desafíos y claves de esta PyMe que pisa cada vez más fuerte en el sector bulonero.

EMILIO DALVIT Y JAVIER LUNA, FUNDADORES DE LA COMPAÑÍA FASTENER S.R.L

¿Cómo comenzó el proyecto?
Javier Luna: Con Emilio somos amigos desde hace más de treinta años. Después se convirtió en mi cuñado y más tarde fuimos socios. Trabajamos juntos en la empresa de mi padre y luego, cuando comenzaron las importaciones, el mercado de Buenos Aires aún no estaba tan desarrollado y decidimos apuntar ahí. Le propuse a Emilio armar una sociedad nueva, que terminó siendo FASTENER S.R.L.
Emilio Dalvit: Había un mercado que tenía una necesidad de productos que podíamos llegar a abastecer. En ese momento, la agroindustria fue un gran caballito de batalla para nosotros, marcó uno de nuestros desarrollos más importantes. Nos fuimos metiendo en el mercado de los autopartistas, teníamos contacto con empresas de la zona, incrementamos importaciones y nos fuimos ampliando. También aumentamos la oferta de productos que no eran habituales en la industria local.  

EN CARAPACHAY, LA NUEVA SEDE DE FASTENER S.R.L. TIENE 3.000M2

¿Cómo fue el crecimiento en estos 25 años?
Luna: Íbamos creciendo y tomando gente de a poco. Alquilamos hasta el '97 y ese mismo año, con mucho esfuerzo, pudimos comprar nuestro primer local. Cuando empezamos fue todo un desafío: había que hacer una obra y unificar, esto nos marcó. Somos una PyMe que siempre intentó meterse entre los grandes, buscando nichos. Entre 2007 y 2008, cuando vimos la posibilidad de avanzar, dimos otro paso, esta vez no en Munro porque la zona no lo permitía, pero sí en Florida: alquilamos dos galpones que nos permitieron completar el proceso  de producción y  fábrica. Ese inmueble donde comenzamos, lo mantuvimos hasta mayo de este año, cuando nos mudamos a un parque industrial en Carapachay. ¿El crecimiento fue buscado?
Dalvit: Tuvimos un crecimiento “desorganizado”. Empezamos en el primer galpón con 200m2. Al poco tiempo lo extendimos a 300. Al comprar en frente, sumamos otros 800m2. En Florida alquilamos otros 800m2. Ahora, en el parque industrial, al unificar, estamos alquilando 3.000m2 y mejoramos la logística, la operatividad y el seguimiento, ampliando el almacenamiento e incrementando la seguridad. También nos da la posibilidad de que los clientes tengan una visión integral de lo que hacemos en FASTENER, todo en un solo lugar. La verdad es que a veces miro hacia atrás y me sorprende cómo crecimos.

¿Es cierto que al principio no pensaban en fabricar sus propios productos?
Luna: Es exactamente así, nunca lo pensamos pero siempre nos identificaron con la fabricación. En el primer período el mercado nos preguntaba si podíamos fabricar un producto u otro, o dónde estaba la fábrica, y a nosotros nos daba cosa decir que no lo hacíamos aunque contábamos con conocimientos para hacerlo.
Dalvit: Llegamos a trabajar con varios talleres tercerizados, a los que les dábamos la matricería, la materia prima, y ellos nos entregaban los productos con nuestra marca. Luna: Cuando se puso más difícil y empezamos a darle más fuerza a fabricar fue en 2002 porque el dólar se había escapado y los valores locales lo justificaban. Como no teníamos la capacidad económica para comprar las máquinas, arrancamos fabricando la mercadería mediante fasón. Llegamos a tener hasta 8 talleres que nos hacían diferentes productos. Cuando levantó el mercado, los talleres no podían abastecer muestras demandas y eso nos mótivo a comenzar con nuestra propia fábrica. Hoy, la gente suele reconocernos por determinados productos especiales, sobre todo en algunos más específicas como tuercas templadas, autofrenantes y otras piezas más complejas.  


¿Qué desafíos tienen de aquí en adelante?
Luna: Con la infraestructura que hoy tenemos, estamos preparados para prestar un servicio más eficiente y atender un incremento de hasta el 50%. El objetivo es crecer, y ofrecer una mejor trazabilidad para nuestros productos y continuar con el cumplimiento de las normas ISO, porque nos interesa mucho el gran usuario como las fábricas, que necesitan más de asistencia técnica y exigencia del producto.
Dalvit: Vamos por más en los usuarios y en la trazabilidad. No muchos la tienen. En estos productos de distribución masiva, no hay una trazabilidad tan estricta aunque hay clientes que lo piden y por eso es importante crecer allí. Cuidamos mucho el futuro y la sustentabilidad de la empresa, y todo lo que hacemos, lo hacemos convencidos y con pasión. Para FASTENER mantener la mística fue y es una de las claves de nuestro negocio.